Párking: ¿Cómo desgravar los tickets? - Arxif
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Párking: ¿Cómo desgravar los tickets?

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Párking: ¿Cómo desgravar los tickets?

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Reconozcámoslo. Todos los autónomos -o una gran parte de nosotros- vamos de arriba para abajo buscando clientes, presentado proyectos, acudiendo a reuniones de trabajo allí donde se nos reclama. Muchas de esas veces, el lugar de reunión tiene difícil acceso, está en el centro de la ciudad. Y optamos por la solución más lógica y práctica: aparcar en un párking. No vamos a hablar de los precios por hora que aplican las empresas concesionarias. Esto daría para otro artículo. Asumiendo que meter el coche en el párking es mandatorio, casi la única solución, no hay más que pagar en la máquina más cercana -como nos recuerdan amables carteles diseminados por la geografía del subsuelo- o buscar la antigua caja para efectuar el pago, muchas veces sin la posibilidad de efectuarlo con tarjeta de crédito (“Sólo efectivo, caballero”).

Para que este gasto pueda considerarse desgravable, deberíamos obtener una factura. Desgraciadamente, la mayoría de las veces que acudimos al párking, nos vamos con un justificante mínimo, impreso en papel térmico (o sea, que en poco tiempo se convertirá en papel en blanco), que legalmente no podemos considerar una factura y que, por lo tanto, es potencialmente carne de papelera.

Desde el año 2013, el reglamento de facturación sustituyó los típicos tickets de párking por facturas simplificadas. En principio, este tipo de documento es totalmente legítimo y justifica el gasto. Pero, desgraciadamente, aún existen muchos lugares en los que no se expiden.

Recordemos que para que una factura sea considerada como tal, y este caso no es una excepción, el documento en cuestión debe contener los siguientes datos:

  • Número y serie
  • Fecha de expedición y fecha en la que se realizó la operación, siempre que sea distinta de la fecha de expedición.
  • NIF y razón social o nombre comercial de quien la expide
  • Descripción del servicio prestado
  • IVA que aplica
  • Importe de la factura

Si hemos dejador el coche en el párking hace poco tiempo y recurrimos a la cartera para desempolvar uno de los famosos tickets que hemos guardado celosamente, descubriremos que seguramente ese ticket reúne varios de los requisitos antes desglosados, pero seguramente faltarán algunos. Los más clásicos son el número de identificación fiscal y el domicilio del destinatario junto con la cuota tributaria por separado. Y aquí es donde se presenta el problema: El ticket del párking no es válido como factura.

 

No vamos a meter a todas las gestoras de párking en el mismo saco y destacaremos que ya hay algunas empresas que expiden una factura simplificada (o, al menos, eso es lo que pone en el recibo) cuando solicitamos el justificante del pago. De todos modos, para asegurarnos de que el documento es realmente válido, lo mejor que podemos hacer es reclamar a la empresa concesionaria una factura (lo mismo que deberíamos hacer, por ejemplo, en un restaurante… pero éste también es un tema que merece un capítulo aparte). Solo de esta manera nos aseguraremos que el documento expedido también contemple nuestros datos (obligatorios para que sea considerado como una factura).

Está claro: si hemos dejado el coche en el párking durante, pongamos, una hora y nos han cobrado dos euros (somos optimistas)… ¿vale la pena invertir tiempo en la confección de una factura? Lo mejor sería agrupar un buen número de tickets de un mismo párking y solicitar una factura conjunta de todos, igual que se hace en algunas estaciones de servicio. Pero es evidente que si somos espíritus errantes yendo de párking en párking, difícilmente tendremos ante nosotros una tarea fácil.

Afortunadamente, hasta ahora, Hacienda no es especialmente dura con este tipo de gastos (insistimos, hasta ahora… e insistimos, no especialmente). Es evidente que para desarrollar nuestro trabajo necesitamos movilidad, y que esa movilidad comporta gastos en forma de gasolina, dietas y párking, entre otros conceptos. Eso sí, si las autoridades se volvieran absolutamente celosas en este apartado, hay que tener en cuenta que incluso deberíamos ser capaces de demostrar que el gasto en párking -por muy apoyado por una factura que estuviese- está ligado con una actividad económica de nuestra empresa.

A partir de aquí, la interpretación de la norma se pierde en la inmensidad de los vacíos legales: ¿Qué pasa si aquel ticket de párking es de una visita que no fructificó en trabajo? ¿Y si aprovecho que estoy cerca de una tienda para alargar mi estancia en el párking después de las obligaciones laborales? Como pasa en algún párking urbano, el espacio libre para las respuestas correctas se encuentra muchos pisos bajo tierra.

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